jueves, 31 de diciembre de 2015

Volver a ser

Termina el año para el campeón de América y ahora la mente esta puesta en un 2016 plagado de grandes desafíos tanto en el plano local como en el internacional. El Millo tendrá el doble reto de reinventarse y buscar repetir lo hecho en el 2015 donde se consagró por triplicado a nivel continental.

River despide un 2015 lleno de alegrías y momentos gloriosos que muy difícilmente se olvidarán en el imaginario colectivo riverplatense. Libertadores, el abandono xeneixe, la Recopa contra San Lorenzo y la Suruga Bank en Japón ya son parte de la rica historia Millonaria que se agigantó con la llegada del Muñeco Gallardo a Núñez.

Como es costumbre en este costado del mundo, los éxitos colectivos e individuales generan que los futbolistas tengan que emigrar a otras ligas ante las irresistibles condiciones económicas que tanto Europa como México ofrecen. La imposibilidad de competir económicamente contra las mencionadas federaciones han generado que el Más Grande haya perdido figuras claves del plantel Campeón de América como Carlos Sánchez, Teo Gutiérrez, Matías Kranevitter, Ariel Rojas, Ramiro Funes Mori y posiblemente Marcelo Barovero.

River y Gallardo que en el 2016 tendrán la dura tarea de generar un equipo prácticamente de cero, afrontarán en la temporada que viene un total de cuatro torneos de los cuales dos son locales y los otros dos internacionales. En el plano domestico La Banda buscará lograr su título número 36 en el nuevo campeonato de dos zonas y la vez irá por la Copa Argentina que todavía sigue ausente en las vidrieras de Núñez.


En tanto al ámbito continental que se ha vuelto una especialidad para el Muñeco, River intentará repetir lo hecho en la pasada Libertadores y a su vez bicampeonar en la Recopa Sudamericana que tendrá lugar posiblemente el próximo Agosto frente al Independiente Santa Fe de Colombia. No caben dudas que lograr el éxito del 2015 será difícil de repetir pero con el Muñeco en el banco … todo es posible.

Gran año del Cine Nacional


Se acerca otro fin de temporada y el séptimo arte argentino tiene sobrados motivos para festejar. El cine nacional que este año rompió record de taquillas de la mano de títulos como “El Clan” de Pablo Trapero (1.100.000 espectadores), “Abzurdah” de Daniel Goggi (783.000), “Sin hijos” de Ariel Winograd (481.000) y “Papeles al viento” de Juan Taratuto (382.000) sigue mejorando en cantidad y calidad generando un efecto derrame en las salas que cada vez cuentan con más adeptos a la pantalla grande argenta.

Este 2015 que empezó con la difícil misión de mejorar la performance del buen 2014 (“Relatos Salvajes”, “El misterio de la felicidad” y “Betibu”) deja un saldo muy positivo en el nivel de las películas y su repercusión en el público que paulatinamente le está tomando cariño a lo propio. 

Si bien el Cine nacional esta años luz de recaudar lo que las superproducciones norteamericanas facturan (Solo “Minions” convoca más que todas las nacionales juntas), la sociedad argentina de a poco está comenzando a mirar con menos recelo el producto nacional que antiguamente carecía de protagonismo en las salas. Hoy en día el éxito comercial de una película nacional ya no depende del protagonismo de Ricardo Darin, Hector Alterio o Luis Brandoni por lo que el presente escenario es más que alentador.

Cantidad y calidad es lo que hoy el cine argentino ofrece a sus espectadores y eso se nota en la percepción del público. Actualmente, es más fácil escuchar en una charla de asado con amigos expresiones como “Muy buena la última de Trapero”, “Como me reí con Piroyanski” y “Mírate la última de Peretti” que las nefastas frases hechas de “No me gusta el cine nacional” y “Solo veo las de Darin”.

A las ya mencionadas películas argentinas que han convocado a cientos de miles de espectadores debemos agregar cintas de no tanta repercusión pero de un nivel artístico notable que surgieron en este 2015. “Voley” del actor y director Martin Piroyanski, viene a rellenar el formulario de película cómica que desde “Tiempo de valientes” nadie completó; “El patrón, radiografía de un Crimen” de Sebastian Schindel nos cuenta en un drama policial de manera explícita las miserias y explotaciones laborales que un santiagueño (Joaquín Furriell) debe padecer; “El Incendio” de Juan Schnitman nos deja sin respiro en un drama psicológico de pareja con una atmosfera igual de tensa a la de “El asaltante” de Pablo Fendrik y “Showroom” de Fernando Molnar devela la difícil situación de volver a empezar a los 50 en una sociedad que impone como modelo de vida el éxito económico y material. 

Sin dudas este es el camino que hay que seguir para no volver a décadas cinematográficamente pobrísimas como la del 90 y continuar devolviéndole al Cine nuestro el brillo que alguna vez tuvo y debería volver a tener. Este nuevo gobierno y el INCAA (y sus decenas de casos de corrupción) deberán mantener esta constante para no regresar a los viejos tiempos del “Somos actores queremos actuar”.

jueves, 29 de octubre de 2015

Fuego amigo


Hace unos meses escribí un artículo llamado “Macristina” en donde en líneas generales postulaba que la actual presidenta de la Nación, Cristina Fernández, tenía intenciones indirectas de impulsar a Macri como jefe del ejecutivo nacional por sobre el mismísimo Daniel Scioli. Esta teoría inicial estaba basada en una creencia personal que me hacía suponer que Cristina quedaría mejor posicionada políticamente en un rol de opositora natural que en uno de ex presidenta sin el poder del aparato peronista en manos del sciolismo. 

Al igual que en 2011, Cristina en esta campaña fue la encargada de diagramar toda la estrategia electoral a gusto y piacere sin ninguna injerencia del verdadero protagonista de esta película que es Daniel Scioli. CFK eligió su candidato a vice, su lista de diputados, su gobernador bonaerense y hasta su rival Mauricio Macri por sobre el tigrense Sergio Massa. 

A lo largo de la campaña, CFK no solamente tomó malas decisiones en el armado de las listas (Zannini y Aníbal) sino que a diferencia del 2011 falló claramente en la tonalidad de su discurso y en el desmedido protagonismo mediático que tanto irrita a la clase media. En las elecciones de 2011, la presidenta mostró en las vísperas de su reelección una oratoria dialogante con un perfil bajo que le terminó dando más del 54 % de los votos. Sin embargo este año, la ex senadora de la provincia de Santa Cruz ya sea por falta de tacto, divismo, mala interpretación del contexto electoral y hasta cierta nostalgia, le terminó directamente embarrando la cancha a su propio candidato con más de 40 cadenas nacionales y un tono discursivo altamente confrontativo que ya provocó hartazgo en gran parte de la sociedad.

A esta altura, nadie puede negar la lucidez e inteligencia de la primera mandataria a lo largo de toda su carrera ya sea como senadora o presidenta. ¿Cómo olvidar aquellos discursos en la ONU o en la apertura de sesiones legislativas de más de cuatro horas explicando los logros y desafíos del gobierno sin un solo apunte? Por tal motivo, cuesta entender cómo Cristina en su rol de líder absoluta del partido no pudo ayudar a Scioli apartándose del escenario electoral para que el ex motonauta pueda llegar a cosechar los necesarios votos de la clase media.

Scioli debe perforar la barrera de los 37 puntos para poder tener alguna chance en este escenario adverso donde todo indica que Macri tiene las de ganar. El gobernador bonaerense que ni siquiera fue nombrado por Cristina en su último discurso de más de tres horas, deberá distanciarse de la presidenta si quiere realmente seducir a una clase media que ya parece tener una decisión irrevocable.

La teoría del “fuego amigo” instaurada por Aníbal Fernández después de perder la provincia frente a María Eugenia Vidal también es trasladable al ámbito nacional, si tenemos en cuenta que la propia Cristina en cadena expresó que la aplicación del 82% móvil era una propuesta demagógica horas después que el propio Daniel Scioli la había propuesto en su plan de gobierno.

Una de las armas de seducción electoral que tuvo el sciolismo durante todos estos años fue la capacidad de convencer sin decir, algo que por más contradictorio que suene le dio la oportunidad a Scioli de ser candidato a presidente dejando en el camino a Florencio Randazzo. El romance del gobernador bonaerense con gran parte del electorado estaba fundado en la eventual ruptura de Scioli con la presidenta de la Nación, algo que hasta el día de hoy no ocurrió.

Su ausencia al debate, el ninguneo interno de su propio partido, el viaje a Italia en medio de las inundaciones de Luján, su desastrosa gestión provincial y la falta de autonomía frente al “Cristinismo” dejaron a Scioli en una situación muy difícil de revertir a pocos días de la gran final. 

En las últimas, semanas el ex motonauta ha intentado acercarse a los temas de agenda impuestos por el Massismo y la clase media, al prometer en su potencial gobierno medidas como el 82% móvil, la inclusión de las fuerzas armadas en el control de las fronteras y la eliminación de las retenciones al campo. Claro está que solamente con los votos kirchneristas no alcanza para llegar al sillón de Rivadavia y es por tal motivo que Scioli intenta desesperadamente acercarse al deseado y necesario voto massista.

Sobre el final de la carrera presidencial, Scioli deberá mostrar esa rebeldía que gran parte de su entorno le pide y de una vez por todas mostrar todas las cartas arriba de la mesa. Mientras tanto, Cristina esperará en el Calafate por una victoria que le de todo el aparato peronista y el poder de medio senado que sólo un triunfo de “Cambiemos” le garantizará.

jueves, 10 de septiembre de 2015

José Blassiotto será primer Diputado provincial del Massismo

Santa Cruz

El ex Ministro de Economía que cosechó más del 22% de votos en la elecciones del 9 de agosto estará nuevamente en la boleta que encabeza Sergio Massa.

Fuera de todo cálculo político, José Blassiotto -el ex hombre fuerte de las finanzas provinciales- posibilitó que, con la suma del sector del Frente Renovador al frente electoral Unión para Vivir Mejor, se imponga en los comicios de las PASO por sobre el Kirchnerismo, que llevó nada más ni nada menos, a Máximo Kirchner.

En el sur lo señalan como pieza fundamental para el armado del frente electoral entre Mauricio Macri y Sergio Massa que derroto al hijo de la Presidenta, ahora se perfila como integrante de una legislatura provincial que cambiara su composición el 10 de diciembre.

Su rápido ascenso político, y aceptación social demostrada en las urnas, le dan a este joven abogado de 33 años un futuro promisorio. Ya tiene experiencia en gestión y en contiendas con sindicatos, tambien se le atribuye el manejo ordenado de las cuentas públicas en el peor momento político y económico del peraltismo en plena pelea con Cristina.

Hombre de la primera hora de Sergio Massa en Santa Cruz, acompañado por los resultados desafía una vez más a la campora en su cuna, “en 4 años la campora perdió 20 puntos, y en octubre con la ayuda de la gente, pierden todo”.  El ex ministro relaciona el resultado de las PASO 2011 donde los k sacaron 63%, y ahora con el hijo de la presidenta a la cabeza obtuvieron el 43% de los votos.
Se suma a esto que el Frente Renovador, ahora confirma que el ex intendente de Pico Truncado Osvaldo ¨Colo” Perez, hombre de Sergio Acevedo, será el candidato a gobernador de tinte Peronista que competirá por esos votos con Peralta y Alicia Kirchner.

En diciembre pasado la legislatura con mayoría Kirchnerista, y con el acuerdo el gobernador Peralta logro cambiar la ley de lemas por expresas instrucciones de la Presidente, la sumatoria del sector peraltista y el sector de la campora era lo único que garantizaba un triunfo sobre el radical Costa. Sin embargo, la aparición del massismo liderado por José Blassiotto, Osvaldo “Colo” Perez, y José Garrido en Rio Gallegos cambio el escenario.

En su facebook institucional Blassiotto expresó desafiante “en Santa Cruz ya lo demostramos el 9 de agosto, es tiempo de gente nueva y valores distintos en la política. Acompañanos el 25 de octubre para terminar definitivamente con los mismos apellidos que quieren retener el poder para sus negocios”.

Conocido por su largo enfrentamiento a la agrupación la campora, Blassiotto junto con una decena de candidatos a intendentes, concejales y diputados de cara al 25 de octubre aumenta las chances de terminar el sueño kirchnerista de continuar por más de 25 años en el poder.

A la luz de las PASO, y ya consolidado el frente opositor, la derrota en tierra K parece más cercana, lo que podría ser peor aún, será Alicia Kirchner quien corra el riesgo de perder el bastión presidencial, en manos de otro radical o del mismo massista el colorado Perez.

Esto lo saben muy bien dentro de las filas del Frente para la Victoria, Alicia no es querida en su tierra, y mucho menos aún, una provincia que no despego económicamente ni industrialmente luego de tres mandatos presidenciales con estirpe pingüina.

La apuesta de los massitas no es menor, su arribo al frente electoral opositor le da grandes posibilidades a ellos mismos en varias localidades y hasta la obtención de la gobernación, como así a su rival interno el radical Eduardo Costa.

Por otro lado, en los quinchos de allegados de Daniel Peralta saben que su jefe político no es más gobernador el 10 de diciembre, es por ello que tocan la puerta de los Renovadores buscando un espacio para darle pelea desde esa misma trinchera a los K, otros saltaron el charco a las huestes K generando así la incesante sangría peraltista.

Esto también lo sabe Blassiotto donde apoyado por el cordobés José Manuel De La SOTA centra su discurso contra la Campora y los 25 años de poder K sin que se hayan resuelto los problemas esenciales como el agua y la creación de empleo en esa tierra.

En estas horas, se siente la tensión de aquellos que ven escurrirse como el agua entre sus manos el poder que ostentan hace 25 años.

viernes, 31 de julio de 2015

Mal menor


Cinco de la mañana…las luces se empiezan a encender, la gente emprende rumbo y la música comienza lentamente a decaer en su volumen. Mis amigos ya partieron, algunos victoriosos y otros con las manos vacías. Como un optimista de la noche, me resigno a tirar la toalla y abandonar el barco. Busco y busco pero no encuentro, las barras están cerradas y para colmo el sol empieza a sumergirse en el antro.

En la recorrida final que determina la suerte de mi noche, avisto a lo lejos una solitaria muchacha que observa con muchos signos de impaciencia, cómo su despampanante amiga intercambia palabras con un veinteañero de muy buen aspecto.               

A medida que me voy acercando a la barra noto que la señorita inquieta por irse no posee los estándares de belleza promedio ni mucho menos los kilogramos de una modelo de Victoria Secret.

Al acercarme, observo que la chica en cuestión, posa su mirada sostenidamente en mi. Dicha situación me obliga a recluirme por unos momentos en el baño para delimitar la estrategia que cambiará el curso de la noche.

Ya tomé la decisión, le voy a hablar, no me importa si después de que pase algo borro su número o bloqueo sus llamadas, no hay sensación más triste que terminar una noche en los carritos de la costanera norte comiendo una bondiola completa con Pepsi light.

Dejo el baño que por segundos fue mi centro estratégico y encaro al objetivo de la “operación descarte”. A medida que me aproximo a la presa, mi estómago prácticamente en ayunas me demanda inmediatamente una buena dosis de hidratos de carbono. Ya no hay más tiempo, o una cosa u otra. La churrusquita y rendidora “bondiocompleta” o la compañera fugaz nocturna. Esta dicotomía sumada al trajín de la noche y el Fernet de marca alternativa provocan que mi visión se opaque y no pueda mantenerme en equilibrio…siento que la cabeza me está por explotar, intento mantenerme en pie pero en cuestión de segundos me desplomo en el suelo como si hubiese recibido una trompada de Pacquiao…
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Abro los ojos y no veo a nadie, no sé dónde estoy, ya no estoy más en el boliche de Costa Salguero y sólo puedo distinguir a mi alrededor mapas, escarapelas y posters de próceres patrios. ¡Estoy en un cuarto oscuro! No sé ni cómo ni cuando llegué ahí pero el destino quiso que así fuese.

Me recompongo lentamente y me acerco a una mesa donde me encuentro con dos papeletas de distintos colores.

Agarro con mi mano izquierda una boleta de color naranja y con mi otra mano la amarilla.
Las veo, las comparo y las analizo detenidamente… no puedo traicionar a mis principios cívicos con el simple e indiferente voto en blanco. Mucha gente a lo largo de la historia moderna sacrificó sus vidas para que hoy tuviéramos una democracia.

Continúo leyendo las boletas... y veo detenidamente que la naranja que me muestra el final de un ciclo, el patoterismo, la falta de diálogo, la ignorancia, el feudalismo, la falta de obras, la economía desfasada, la soberbia y por sobre todas las cosas la corrupción.

Una vez sacadas mis conclusiones  con la boleta de color bonaerense veo la amarilla, y el panorama no es muy distinto. Este papel de color patito me muestra la vuelta a una época nefasta de nuestra historia, las relaciones carnales, la privatización de todo, los despidos masivos en el sector público, ajuste, pérdida de la identidad nacional, falta de soberanía y endeudamiento.

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Empiezo a ponerme nervioso nuevamente, no voy a despilfarrar mi voto, pero tampoco quiero votar el pasado conservador ni el presente populista, quiero un punto intermedio para mejorar lo malo y afianzar lo bueno.. Pero lamentablemente, en la Argentina nunca hubo espacio para los grises.

Nuevamente comienzo a marearme, estoy por perder el control de mi cuerpo y en el momento de sufragar… me levanto en mi casa de Vicente López, junto a mi mesa de luz veo los restos de una bondiola completa que seguramente he de haber comprado en la costanera y junto a la misma veo un mensaje de texto de la chica de la barra…

Falta poco, y el destino del país se divide entre el peor pasado y el mediocre presente… habrá que pensar bien qué hacer y a quién elegir, mientras tanto a seguir meditando el voto…


"Eran hermanos"

Rodolfo Walsh


Hay recuerdos de la niñez que nunca olvidaré. Entre ellos, algunos relacionados con ciertas costumbres que -supongo- caracterizan los hábitos de toda familia. Siempre me pareció curiosa la abrumadora cantidad de papeles y libros de nuestros estantes que salvo en el baño y la cocina, están adheridos a las paredes de cada habitación. A la manera del panóptico de Benthmn construido para vigilar mejor a los presos, nuestra casa fue edificada en función de kilos y kilos de interminable papel y todo tipo de libros.

Hace más de quince años murió mi abuela, y su herencia radicó en este lastre que tiene entretenida a mi madre desde entonces. Con su paciencia de criolla mansa, se ha dedicado a ‘hacer cajas” como ella llama a su autoimpuesta tarea y a buscar a quien regalar lo que supone -y hace bien- no nos interesa ni a mi hermana ni a mí. Tirar, donar o clasificar son maniobras que ya forman parte de su vida. Es que no quiere dejarnos la misma pesada herencia que ella recibió.

Esto a tal punto, que se ha prohibido y le ha prohibido a mi padre que es docente comprar más libros. “¡Arregláte con lo que tenés!’ pontifica de vez en cuando aunque mi padre no le haga caso.

Hace poco releí Operación Masacre. Lo leí por primera vez en 5° año y quedé impactado. Si hoy tuviera que optar por un libro preferido, hasta ahora no dudaría en elegir esta obra maravillosa de Walsh. Estoy cansado de las aventuras todas iguales, que cuentan siempre la misma historia del cine de la lejana América, más allá del río Grande. Haciendo zapping, la semana pasada, encontré ya empezada la película que dirigió Jorge Cedrón en 1971 y terminó en agosto de 1972.

Quien supuse había hecho la presentación, hombre de blancos cabellos y barba, como al pasar comentó al final de la proyección: ‘Disculpen, pero omití recordar la figura de J’ ulío Troxler, que es quien logró escapar de la masacre y participa en la película haciendo de él mismo. Luego, como al pasar remató diciendo: ‘un año después de filmada la película, en 1973, la triple A acabará con él“. No sé por qué pero esa poca atención sobre su figura me molestó. Alguna especie de pálpito me hacía asociar ese apellido Troxler con Florida, los papeles de la abuela y un lejano recuerdo unía todo aquello con un hilo conductor indefinible.

Florida, juego de truco, interminables tenidas y ríos de Ginebra Llave me llevaban de la mano a más recuerdos. Ese apellido lo leí en algún lugar, en casa, en las cajas con los papeles de la abuela.

El verano pasado, como siempre, lo pasé en mi casa paterna. De regreso al pago-panoptico, donde perdia un poco mi libertad de estudiante, aproveche la situación para preguntarle a mi madre si el apellido Troxler le “sonaba”. A lo que parcamente contesto sin mirarme siquiera: “Caja Actas Notariales El Chango SRL”. Respire profundo, no veía intención alguna de parte de ella en ayudarme. Me arme de paciencia y me dispuse a leer media vida de actividad comercial de mi abuelo para encontrar, por fin, lo que buscaba. Troxler… Otto Troxler. – “! Mama! ¿Me podes decir que hacia el abuelo con Otto Troxler?” – “Otto trabajaba para el abuelo”. – “¿Y que era Julio Troxler de Otto?” – “Eran Hermanos” contesto con toda naturalidad. –“Se estas dispuesto a escuchar, sentate, pero antes: ¡HACE CAFÉ!” Pasamos una tarde para el recuerdo.

Contenta porque había donado 127 libros, todavía le faltan anaqueles completos de colecciones. Los discos de pasta…Rodeada de cajas y papeles para clasificar, mientras las liberaba de mis preguntas, la escuche murmurar entre dientes – “¿A quién corno le enchufo las novelas policiales de Molino?”

martes, 30 de junio de 2015

Siete goles, siete historias





La semana pasada se han cumplido veinticinco años de uno de los goles más importantes de la historia de la selección argentina en copas del mundo. Lamentablemente, por una cuestión cronológica no tuve la suerte de ser testigo consciente de aquel gol del “Cani” a Taffarel en el mundial de Italia 90 ya que sólo tenía tres años y nueve meses de vida. 

Según cuentan los testigos televisivos y radiales de aquel partido en Turin, dicho gol está entre los más celebrados de la Patria futbolera argentina, casi al mismo nivel del tanto del Diego a los ingleses en México 86. 

Ahora bien, si partimos de la base de que un gol de por sí lleva una carga emotiva condicionada por el contexto, la previa, el desarrollo del partido y la rivalidad con el adversario, el tanto de Caniggia a Brasil es amplio merecedor de un podio en el imaginario colectivo futbolero.

Redes sociales, radios, canales de TV y otros medios se han hecho eco de las bodas de plata del gol que dio nacimiento al hit “Decime que se siente”. 

Lo curioso y llamativo con respecto a este acontecimiento, es la relevancia del mismo por sobre otros momentos futbolísticos ampliamente más importantes que un gol en octavos de final.

¿Es más importante un gol en octavos de Mundial, que el tanto de Kempes a los holandeses? ¿Por qué no hay efemérides o rebote mediático del gol de Burruchaga a Alemania en la final del 86? 

Dicha particularidad futbolera me hizo entender que la instancia, el minuto y el desenlace del partido no siempre son determinantes a la hora de liberar este orgasmo futbolero, y que en mi caso personal, la alegría pueda llegar a producirse sin la Selección o River como principales protagonistas. 

Estos son los 7 goles que más festejé en mi vida:

7 - Viafara a Boca



Mediados de 2004, en mi último año del secundario, solo tenía dos cosas en mente “Bariló, Bariló” y que Boca deje de ganar de una vez por todas. “Boca campeón de América”,”Boca campeón del Mundo”, estaba cansado de “Boquita”, y a este sentimiento Antixeneize se le sumaba la histórica derrota de la Libertadores en semifinales por penales en un Monumental con setenta mil hinchas de River y sin público visitante. 

Boca estaba en la final de la Libertadores, y todos los caminos conducían a otra corona internacional, otra vez Japón, otra vez “Boquita” en la cima del mundo, y otra vez naturalmente ... las gastadas. Afortunadamente, para mí por entonces sentimiento antiboca, el equipo liderado por Bianchi, perdió por penales la final de la Libertadores ante un desconocido y subestimado, Once Caldas de Colombia. 

Jhon Viafara fué quien desató con un bombazo de afuera del área mi alegría momentánea, previa a la definición por penales que tendría como héroe al arquero Juan Carlos Henao.

6 - Trezeguet a A Brown



Ocho años después del gol de Viafara a Boca, mi situación personal me coloca en la capital del capitalismo, Londres. Sin TV, lejos de la familia, los afectos, y con una conexión a internet paupérrima, la vida me demuestra que lo más impensado puede llegar a hacerse realidad: ver un partido de River jugando en el Nacional B nada menos que en la capital de Inglaterra. 

Después de un primer tiempo para el olvido como en casi toda la “Operación retorno”, Trezeguet después de haber marcado un gol dos metros adelantado, convirtió a minutos del final uno de los goles más dramáticos de mi vida como hincha de River. Estábamos en la A ISABEL!

5 - Maradona a Grecia



El mundial de EE.UU 94 marcó el inicio de mi relación masoquista con la selección argentina. Con apenas siete años, no entendía mucho de fútbol (tampoco hoy), pero veía a todo el mundo hablando del equipo de Basile, de la puesta a punto del Diego, del Bati y de ese medio campo maravilloso conformado por Redondo, Simeone y el “10”. Ver a Maradona entrenando en la Pampa a lo Rocky Balboa en Rusia y observarlo hacer jueguitos con una pelota de Ping Pong, me provocaba una ilusión infinita a pesar de ni siquiera saber quién o qué era Maradona en esos tiempos.

El tiki-tiki en el borde del área y el cañonazo al ángulo del “Pelusa” causaron en mí una especie de asombro con mezcla de algarabía. Ahí, estaba él, la leyenda viva, el héroe del que todo el mundo hablaba maravillas, convirtiendo un gol en su vuelta a las copas del mundo. Desgraciadamente, la FIFA y la maldita efedrina nos dejaron sin capitán, ni mundial.

4 -Sami Ckoufur a Boca



2001, crisis, caos, corralito, represión y un estallido social sin precedentes se situaban en los alrededores de la turbulenta realidad argentina. El pueblo necesitaba una alegría. Y para variar, ahí estaba “Boquita” nuevamente en Japón. 

Después de otra interminable clase de Matemática, con Pitágoras y los catetos como protagonistas, el colegio técnico de mi Charata se paralizaba en sus actividades para dar inicio a la visualización de la Final Intercontinental entre Boca y el Bayern.

Luego de un empate donde alemanes y argentinos no se sacaron demasiadas ventajas, consideré que debía tomar la decisión de retirarme del aula mayor donde se transmitía el partido tras recibir insultos, agravios y agresiones de la parcialidad boquense hacia mi persona debido a mi efímero apoyo al equipo alemán.

Corrí a toda prisa hasta el kiosco del colegio, para ver la prórroga. Corner para el equipo de Munich, carambola en el área. Gol de Ckoufur. Por primera y única vez me ratié del cole y fuí hasta mi casa ubicada a menos de 300 metros del establecimiento. Entré a mi habitación y sin pensarlo dos veces abrí mi cajón porta pirotecnia. Tronadores, triangulitos, rompe portones y petardos b-52 que tenían como fin ser detonados en Navidad y año nuevo, cumplíeron su propósito con un mes de antelación. 

3 – Maxi a Holanda



¿Qué decir de este gol? No sé si algún día tendré la posibilidad de ver una definición por penales de tal envergadura. El relato habla por sí mismo. Sobran las palabras.

2 – Di Maria a Suiza



Martes 1 de Julio de 2014. Argentina había jugado una zona de grupos, horrible. El miedo al ya acostumbrado papelón con la selección estaba siempre a la vuelta de la esquina. Los suizos no dejaban entrar ni un grupo comando Swat. Palacio la roba en el medio del campo, el ex Boca (era por abajo), se la da a Messi que tras realizar una jugada maradoniana, deja a Di Maria con perfil invertido frente a Benaglio. Este fue el gol que más celebré en mi vida con la selección argentina. Lágrimas, insultos al aire, golpes a los almohadones del futon, provocaron asombro y estupor entre mis compañeros ingleses que consideraban al futbol "Just a game".

1 – Nasuti a Boca



Y si ... es lo que hay. El gol que más celebré en mi vida no tuvo un final feliz. Son las cosas del futbol, por eso , este deporte es único e inigualable. Nada tiene lógica

Semifinales de la Copa Libertadores del 2004, River vs Boca, partido de vuelta. El gol de Palermo seguía presente en la memoria de los hinchas millonarios que lo habían sufrido cuatro años antes. Era el momento de tomarse revancha y nada menos que en el Monumental con un pleno de hinchas riverplatenses. La semana previa había sido muy difícil. Nervios, sueños premonitorios, sudoración en las manos fueron algunos de los síntomas que dicho encuentro me provocaba.

El partido de comienzo a fin tuvo todos los ingredientes de un thriller de David Fincher . Expulsiones, goles, lesiones, incidentes, peleas, insultos, parates. El encuentro caía en un terreno llano donde nadie quería arriesgar y los penales eran el mejor negocio entre ambos cuadros. De repente, una jugada aislada de Cángele por la izquierda deja a Tevez frente a Lux que la clava en un costado. Fue el baldazo de agua fría mas grande de mi carrera como hincha, casi al mismo nivel del gol de Goetze. No tenía fuerzas, mi tristeza y desilusión fueron tremendas en ese momento.

A minutos del final un tiro libre de Cavenaghi, que pasó por todas las piernas presentes en el área de Boca, recae increibilemente en el juvenil Nasuti que con más suerte que eficacia descolocó al "Pato" Abbondanzieri.

Nunca grité tanto un gol en toda mi vida, la sensación de volver de las cenizas cuando todo estaba perdido fue una sensación que de sólo recordarlo se me eriza la piel. Lloré, grite e incluso me abrace con mi hermana que con solo trece años me estaba acompañando en ese partido y que sin saber de futbol me pregunto "¿Salieron campeones ? ". 

A más de una década de aquella conquista en el Monumental, ni el penal fallado por Maxi López ni la incapacidad de Lux para adivinar los disparos, borrarán de mi memoria, el éxtasis futbolero más importante de toda mi vida. Eternamente gracias "Tano"

jueves, 11 de junio de 2015

Sin excusas

La Copa América, para el hincha argentino, es ese típico torneo que se lamenta cuando se pierde, pero, que se menosprecia cuando se gana. No obstante, a pesar del histórico y exigente paladar negro argentino, hace veintidós años que no se consigue este trofeo intercontinental que, hoy por hoy, ante la falta de éxitos de la mayor cobra una relevancia sin precedentes.


4 de Julio de 1993, final de la Copa América de Ecuador, Argentina 1 - México 1, corrida memorable de un joven Simeone que lucía una atípica 10 en la espalda, saque lateral luego de tocar en un defensor mexicano, Batistuta frente a Jorge Campos … GOL. Argentina, así, obtenía su segunda Copa América consecutiva frente a la revelación del torneo.

Ni el más pesimista fanático de la albiceleste hubiese pensado que por ese entonces la subcampeona del mundo y bicampeona de América, veintidós años después seguiría en blanco a pesar de haber llegado a una final de mundial nada menos que en Brasil.

La mano de Tulio en el 95, los peruanos en el 97, Rivaldo en el 99, el miedo a jugar en Colombia en 2001, Adriano en el 2004, la mala tarde del 2007 y la inoperancia de Batista en 2011 sumado a las frustraciones mundialistas, han formado una bola de nieve gigante que puede llegar a colmar por un buen tiempo la paciencia del exitista público local.


Dos medallas de Oro y cinco mundiales Sub 20, logró el futbol argentino desde aquel título en Guayaquil hasta la fecha, a pesar de ello, la patria futbolera sigue exigiendo el título con la mayor de una vez por todas.

El hincha argentino demanda por historia y por materia prima. Resultaría inconcebible nuevamente un fracaso a nivel internacional, con un equipo conformado por Messi ( el mejor futbolista de todos los tiempos) , Agüero (goleador de la liga inglesa), Pastore (según Cantona el mejor del  planeta), Mascherano (figura destacada del Barcelona), Zabaleta (amo y señor del City), Otamendi (figura central del Valencia) y Di Maria entre tantos cracks.

La sensación de “ahora o nunca” o “ganen algo” está fuertemente instaurada en el público argentino, que si bien hoy está viviendo una relación primaveral con la bicampeona del mundo después del digno Mundial de Brasil, un nuevo fracaso internacional podría marcar un barajar y dar de nuevo similar al post ciclo Batista, no sólo en lo estrictamente deportivo sino también en lo institucional.

Superclásicos suspendidos, jugadores muertos en las canchas por falta de infraestructura, barrabravas dueños de los clubes, entidades fundidas, partidos a puertas cerradas, deudas con los futbolistas, arbitrajes paupérrimos, desorden institucional, dirigentes implicados en casos de corrupción internacional, reventas de entradas, entre otras problemáticas conforman un coctel explosivo que podría alcanzar su punto de ebullición si la mayor no se alza con el trofeo sudamericano.

No hay grises en el futuro más próximo de la selección y de la AFA. O se gana la Copa América y se afronta todo lo que viene con la tranquilidad del título obtenido en la mayor después de dos décadas y renace un espíritu de pertenencia con el combinado local rumbo al mundial 2018 o el fantasma de los estadios vacíos en las eliminatorias y la indiferencia del público futbolero será nuevamente una realidad como en los tiempos de Basile.


Martino tendrá la responsabilidad de comandar esta selección de súper estrellas hacia la decimoquinta copa América de la AFA, dicha tarea para el ex DT del Barcelona no será fácil ya que tendrá que afrontar la Copa América más competitiva de todos los tiempos.

A contramarcha de la historia donde Brasil, Argentina y Uruguay se repartían la torta a gusto y piacere en las competencias internacionales sudamericanas, esta copa América contara con nuevas potencias emergentes como Chile y Colombia  que intentaran colarse entre los eternos protagonistas.


Argentina encarará la Copa América con sed de revancha por lo ocurrido en Brasil donde la gloria estuvo muy cerca.  Estarán los mejores en su mejor momento comandados por un técnico con experiencia internacional en este tipo de torneos. Hay equipo, hay cuerpo técnico y por sobre todas las cosas hay hambre de gloria, muchachos este año… sin excusas… 

martes, 26 de mayo de 2015

Scioli y la muerte de la meritocracia


Desde la infancia hasta mis todavía veintiocho, siempre que se acerca un nuevo cambio de gobierno, se me genera  un espíritu de esperanza e ilusión respecto a los rumbos de la nación. Puede ser que sea por inocencia cívica o por simple curiosidad ciudadana, lo cierto es, que una nueva gestión al mando de los destinos del país no es indiferente a mi persona.

La historia contemporánea en “líneas generales” me ha defraudado. De la Rua con el fin de la fiesta menemista, Duhalde con su Argentina condenada al éxito y Néstor con su “país en serio”, fueron uno de los tantos lemas de campaña que forman parte de mi colección de frustraciones políticas.

A diferencia de las anteriores campañas, en este año de vientos de cambio, mis expectativas e ilusiones sobre el futuro cercano son prácticamente nulas. Dicho sentimiento pesimista y sombrío, está basado en la altísima intención de voto del candidato, oficialista-opositor-progre-conservador, Daniel Osvaldo Scioli.

Resulta tragicómico, que un candidato sin ideología, carente de propuestas e ideas, amigo de dios y del diablo, con una gestión provincial desastrosa, tenga una popularidad cercana al 40%.

Ya no hacen falta gestión, valores y convicciones políticas para ser presidente, hoy con ser amigo de todos y resistir los embates de propios y ajenos ya es suficiente para calzarse la banda presidencial.



Si partimos de la base que el próximo presidente será Macri, Scioli, Massa o Randazzo, paradójicamente el mejor posicionado en las encuestas es Scioli, quien carece de gestión alguna en la provincia de Buenos Aires, aunque vale recordar que todos los candidatos tienen sus pros y sus contras en la administración de cargos públicos.

Macri, que a pesar de tener una ciudad dividida a la italiana entre un norte cada vez más rico y un sur cada vez más pobre, tiene entre sus palmares, la exitosa gestión como presidente de Boca. A nivel político la creación de la policía metropolitana, el metrobus, la lavada de cara de la ciudad y un sistema educativo deficitario pero aprueba de paros docentes avalan su gestión porteña.

Massa - como intendente de Tigre - revalorizó la ciudad, la convirtió en un destino turístico por excelencia sin olvidar su gestión en la ANSES que actualmente es la gallina de los huevos de oro del estado.

Randazzo - con el apoyo del ejecutivo- realizó la inversión ferroviaria más importante de los últimos 50 años y reformó magistralmente el sistema de renovación de documentos y pasaportes que de seis meses de espera pasó a solo cuarenta y ocho horas de trámite.

Por otro lado dentro de los pergaminos de Scioli, en la provincia de Buenos Aires podemos destacar, el estado holocaustico de las rutas, la incesante inseguridad, los astronómicos impuestos provinciales, la falta de inversión en infraestructura anti-inundaciones y las maratónicas paritarias docentes.



Es aquí, donde radica mi pesimismo de cara a lo que viene, en saber que la población está dispuesta a otorgarle los destinos de nuestro país a una persona híbrida en lo ideológico y carente de gestión.  

La justificación que uno puede llegar a encontrar a este inexplicable fenómeno, es la protección mediática que el ex motonauta posee por parte de todos los medios de comunicación. Clarín, Tiempo Argentino, La Nación, Ámbito Financiero y hasta Página 12, blindan al gobernador bonaerense de toda crítica negativa.

Para pasar todo esto en limpio y que usted no se mareé, lamento decirle que Scioli será el próximo presidente de la nación, ya que es el único candidato que garantiza el actual Statu Quo: Buena relación con Clarín, kirchneristas de todos los signos manteniendo sus puestos publicos y un peronismo federal con más protagonismo. En síntesis, todos felices.

Resta preguntarse el rol de Cristina en lo que viene y si realmente Scioli es continuidad o simplemente un mal menor. ¿Si el candidato es el “Proyecto” como aboga el kirchnerismo actualmente, por qué CFK no se inclina de una vez por todas por Randazzo? La razón es que una hipotética derrota de Randazzo contra Scioli en las PASO, sería un duro golpe político para la primera mandataria ya que no hay nadie más emparentado con CFK que el chivilcoyano.



El Frente para la Victoria seguirá en el poder, esta vez con un hombre surgido del menemismo, y con pasado Duhaldista. Ya lo dice el lema del “Frente para la victoria”… la victoria por sobre todas las cosas.

domingo, 17 de mayo de 2015

Economia 2016




Sorpresivamente en la recta final hacia las elecciones ejecutivas, donde el Sciokirchnerismo está despegándose cada vez más de Massa y Macri, las finanzas argentinas por primera vez en décadas están gozando de un cierto aire de “estabilidad” en las vísperas de un nuevo gobierno.

Una desocupación baja, una inflación relativamente controlada, un colchón de reservas cercano a los treinta mil millones de dólares y un dólar calmo, provocan que la sociedad actualmente esté dispuesta a continuar post diciembre con el “Frente para la Victoria” en el poder.

Según la consultora Analogías de Analía del Franco, el 65 por ciento de los argentinos tiene para este año expectativas económicas positivas. Esto significa, palabras más palabras menos, que el FPV tiene el camino allanado hacia octubre a no ser que ocurra una debacle económica.

¿Realmente estamos tan bien? Lamentablemente, esta calma financiera no es garantía de tiempos mejores ya que detrás de este sosiego hay una caja de Pandora que deberá ser abierta por el próximo presidente. El problema principalmente radica en que la economía argentina, al igual que a finales de la década del 90, está viviendo una especie de burbuja cambiaria que puede llegar a perjudicar notablemente la industria nacional y el empleo si no se cambia el rumbo en el corto plazo.

Si bien el fin del ciclo menemista en comparación con el kirchnerista tienen en común el debate sobre qué hacer con el tipo de cambio, los niveles de desocupación y pobreza en 1999 estaban por las nubes en comparación con los actuales. Al mismo tiempo no sería descabellado acertar que este dólar a 9 pesos es igual de ficticio que el “1 a 1” de la “Convertibilidad”.

Argentina se ha vuelto un país muy caro, no solo para los propios sino también para los turistas de cualquier parte del mundo. En líneas generales, (con excepción de transporte y vivienda) nuestra nación en el día a día, es más cara (en dólares o euros) que la mayoría de los países de nuestro continente e inclusive los de la Comunidad Europea.

¿Cómo puede ser que en un país productor de alimentos y lácteos como la Argentina, se pague el litro de leche a 13 pesos (un euro blue) cuando en España se puede acceder a lo mismo a mitad de precio? ¿A quién le entra en la cabeza pagar una pinta de cerveza en Recoleta 130 pesos (8 libras esterlinas) cuando por la mitad se puede conseguir lo mismo a metros del Big Ben en Londres?

Tecnología, indumentaria, alimentos, telefonía móvil, automóviles. Todo en Argentina se ha vuelto extremadamente caro. Basta con ver a cientos de argentinos yendo a Chile a comprar LEDS o celulares que cuestan hasta tres veces menos o a la clase media yéndose de tour de compras hasta Europa con todo el gasto que esto conlleva.

El peso argentino está más sobrevalorado que Gago en Boca, y esto se debe a que en los últimos años el dólar oficial no se adecuo al ritmo inflacionario, provocando un estancamiento del tipo de cambio en comparación al alza de precios.

En tiempos donde las potencias económicas como la Unión Europea y el Brasil deciden devaluar para generar mayor competitividad cambiaria, el peso argentino se revalúa cada día más provocando un efecto negativo en dos sectores clave de la economía argentina: el turismo y las exportaciones. A esto, hay que agregarle la abrupta caída de los comodities internacionales como la soja que hoy se encuentra cercano a los 360 dólares la tonelada, muy lejos de los 650 dólares de hace tres años.

Los economistas de la oposición y del sciolismo saben que CFK no realizará cambios antes de diciembre en materia económica, debido al efecto negativo que ésto podría acarrear en su imagen. Dicho contexto de cara al 2016, obliga al próximo primer mandatario a enfrentar problemáticas como el cepo cambiario, el déficit fiscal, los fondos buitres y el tipo de cambio atrasado.

Sin duda, el mayor desafío será generar una economía competitiva, es decir, devaluar. El mayor dilema de los economistas en la actualidad es cómo depreciar el peso sin generar un brote inflacionario si de por sí la inflación actual con un dólar congelado ronda el 30 % anual.

Lo cierto es que quien asuma tendrá que tener una espalda gigante para eliminar los desmedidos subsidios, lo que implicaría que las tarifas de servicios públicos se multipliquen hasta cuatro veces afectando a gran parte de la población. El sistema de distribución de subsidios en la Argentina es tan ridículo como injusto. ¿Sabía usted que en promedio un vecino de Palermo o Las cañitas paga menos electricidad que un habitante del Chaco?

Lo hecho, hecho esta y quien sea que asuma deberá de modo gradual o de un saque poner en forma las finanzas argentinas que de no ser así se vendrán años de auténticas vacas esbeltas.

lunes, 20 de abril de 2015

MACRISTINA



Faltan pocos meses para las elecciones. Las cartas están echadas sobre la mesa. No hay vuelta atrás. Scioli, Macri y Massa, de ahí no sale. Ni el progresismo de Stolbizer, ni Altamira, ni los trenes de Randazzo ni mucho menos las entrevistas a Máximo. La cosa es de a tres y no hay espacio para otro.

La calle habla: “Gana el candidato de Cristina”, “Gana un peronista”, “Sin peronismo no hay estabilidad”. Pero no se equivoque usted que está ahí con su tablet o su computadora. El candidato de Cristina Fernández de Kirchner, no es peronista, es del PRO y su nombre es Mauricio Macri.

Sorpresivamente, ya no hay más casos de escuchas, no hay más “finos” Palacios, los informes de TVR, 678 y Spolski vienen en versión Levite light y lo que se dice del PRO está vinculado a la innecesaria interna que el propio Macri  detonó después de su ataque de verticalidad digno de un caudillo del interior.

Macri, que siempre gozó de protección mediática por parte de los medios opositores, ya no es más el blanco de la prensa oficialista, y si a esto le sumamos el eterno e inexplicable blindaje mediático de Scioli, el único perjudicado en este entramado político es, Sergio Massa.

Cristina es consiente que con Scioli o Massa en el poder, sus chances de volver a la rosada serán nulas, ya que perdería  automáticamente todo el aparato del PJ. La historia habla por sí sola. Salvo el  General Perón, todos los ex presidentes justicialistas se perdieron en el olvido después de dejar el poder. Camporá, Isabelita, Menem, Duhalde ¿Cristina? La traición es moneda corriente en el peronismo.  Vandor traicionó a Perón, “El General”  a los Montoneros, Menem a Duhalde y Kirchner a Duhalde. ¿Y por estos tiempos?... “La Campora”, Máximo y el círculo más cercano a la presidenta, desconfían de Scioli a quien ven como al huevo de la serpiente. No bastaron los doce años de fidelidad del ex motonauta al binomio, Cristina-Néstor.


Scioli se banco todo y en innumerable cantidad de ocasiones. Ganchos, crochets, voleas, patadas voladoras y aun así, el ex vicepresidente espera el guiño oficialista. A seis meses de las elecciones presidenciales parece imposible que los mismos que lo criticaron por las inundaciones de La Plata, la inseguridad y las interminables paritarias docentes, hoy le den el visto bueno.

Cristina ya probó a Máximo y a Randazzo en el universo de las encuestas y los resultados no fueron suficientes para continuar con el proyecto con alguien del “núcleo duro kirchnerista”. Por tal motivo, el mejor escenario para la actual presidenta, post 10 de diciembre sería  el de Macri como presidente ya que esto la catapultaría como líder indiscutida de la oposición con una imagen positiva del 50%.

Ya nada sorprende en la carrera presidencial. Los medios, las encuestadoras y el ejecutivo, están polarizando el campo de batalla electoral. Los  constantes ninguneos a la figura de Sergio Massa quien en los últimos meses pasó de tener 31 % de intención de voto a los 22 % actuales, tienen como fin promover una elección entre Scioli y Macri.

El líder del Frente Renovador, encabeza por amplio margen varias encuestas (Ipsos y Carlos Fara) sin embargo, en los medios de comunicación, la encuestadora Poliarquía de Sergio Berensztein parece ser palabra santa al ser mencionada una y otra vez como si fuese una verdadera boca de urna. Casualmente, no es menor que dicha encuestadora ubique al tigrense lejos del gobernador bonaerense y del Jefe de Gobierno porteño.


Por lo tanto, con este bombardeo mediático oficialista  al Frente Renovador, los indicios apuntan a que Cristina Kirchner optara por la figura de Mauricio Macri como sucesor, quien tras el acuerdo con el radicalismo y Reutemann está conformando lentamente un frente nacional para poder enfrentar a la estructura del PJ. Esta situación, de un peronismo dividido y en su defecto, debilitado, incrementaría las posibilidades de una segunda vuelta en la que CFK y sus allegados creen que beneficiaría a Macri.


Dentro del círculo presidencial  consideran que un hipotético gobierno macrista de corte liberal y sin mayoría parlamentaria estaría obligado a devaluar, ajustar y equilibrar el déficit fiscal. Dichas acciones desembocarían en un malestar social que podría provocarle al gobierno de del ex presidente de Boca, un adelantamiento de las elecciones presidenciales en 2017, que ubicaría a Cristina como única alternativa natural.

sábado, 18 de abril de 2015

40 MILLONES DE TATAS

COPA AMERICA, CHILE 2015

El imaginario social argentino está plagado de metáforas y frases relacionadas con el mundo futbolero. “Me dejaste en offside”, “tirame un centro”, “me mandaste al descenso”, “sos un crack”, “te la deje picando” o “marca personal” son una de las tantas muletillas que conviven a diario con nuestro castellano rioplatense. Cada una de ellas tiene su propia connotación y un significado totalmente autóctono. No obstante, ninguna de estas tiene el poder de reflejar tan perfectamente la actualidad de los entrenadores argentinos a nivel global, como la expresión “Somos cuarenta millones de técnicos.”


Este año, se celebrará en Chile, entre el 11 de junio y el 4 de julio una nueva edición de la Copa América, que tendrá como detalle resonante la presencia de seis directores técnicos argentinos. Es decir, el 50 % de los entrenadores del torneo: Gerardo Martino (Argentina), Jorge Sampaoli (Chile), José Pekerman (Colombia), Gustavo Quinteros (Bolivia), Ramón Díaz (Paraguay) y Ricardo Gareca (Perú) estarán encargados de llevar a sus respectivas delegaciones hacia lo más alto del cotejo continental.

Este fenómeno de superpoblación argentina en los bancos de suplentes, se debe a que en los últimos tiempos, los entrenadores locales han sido una garantía en muchos países de la región, ya sea, a nivel clubes como en selecciones nacionales. A excepción de Brasil y Uruguay donde el déficit de entrenadores no representa un problema, cada país sudamericano tiene su historia particular con relación a los estrategas argentinos.


Marcelo Bielsa fue uno de los precursores de esta tendencia, al hacerse cargo de la selección chilena en el año 2007. El objetivo inicial era el de clasificar para el Mundial de Sudáfrica 2010. Tras un inicio tambaleante, “El loco” se terminó afianzando en el conjunto chileno, logrando una clasificación histórica a la Copa del Mundo, después de doce años. El ex entrenador de Newells y Vélez es considerado hoy por la sociedad chilena como un revolucionario que cambió radicalmente la mentalidad del futbolista trasandino. Actualmente, otro argentino está a cargo del seleccionado chileno, Jorge Sampaoli, que después de realizar un digno Mundial en Brasil, tiene la obligación de conseguir la Copa América en condición de local.


Paraguay es otro país que su supo disfrutar de la dirección técnica argentina. De la mano del “Tata” Martino, el elenco guaraní alcanzó por primera vez en su historia, los cuartos de final de una Copa del Mundo. Los paraguayos cayeron de pie en Sudáfrica, ante el posterior ganador del torneo, España. Un año más tarde en la Copa América disputada en Argentina, los guaraníes alcanzarían la Final del certamen, para ser derrotados por Uruguay. Ramón Díaz, quien dirige hoy la selección paraguaya, deberá posicionar en los primeros planos del futbol mundial al país vecino, tras una magra eliminatoria al Mundial 2014, cuando casualmente la selección guaraní no contó con los servicios de ningún DT argentino.


José Nestor Pekerman es recordado en nuestro país como un gran formador de futbolistas y por haber llevado al sub 20 argentino a obtener tres mundiales juveniles. En 2011, el “Profe” asumió como DT de la selección cafetera. El resultado ya lo saben todos. Colombia, a pesar de la baja de su figura máxima, Radamel Falcao, logró llegar a los cuartos de final del Mundial de Brasil, obteniendo su mejor ubicación en la historia de los mundiales.

Recordemos ahora el caso de Venezuela que hasta la llegada de José Omar Pastoriza a finales de la década del 90, era considerada la eterna Cenicienta de la CONMEBOL. “El Pato” fue el técnico de la “Vinotinto” entre 1998 y 2000. A pesar de no poder clasificar al seleccionado caribeño al Mundial de Corea y Japón, el ex técnico de Independiente comenzó un proceso de refundación del futbol venezolano que hoy ya no es más el “hazmerreir” del continente.


Ya en el ámbito de los clubes, la Liga Deportiva Universitaria de Quito, logró en 2008, la Copa Libertadores de America, algo sin precedentes en la historia del país. El equipo capitalino consiguió el trofeo más importante del continente a nivel clubes, bajo las órdenes de otro argentino, Edgardo Bauza.

Los clubes de la región tampoco son ajenos a esta tendencia. En el último semestre, la mayoría de los equipos sudamericanos que se consagraron campeones, contaron con sello argentino. Gustavo Costas con Independiente Santa Fe (Colombia), Daniel Ahmed con Sporting Cristal (Perú), Gustavo Quinteros con Emelec (Ecuador) y Pablo Guede con Palestino (Chile). En México, el “Turco” Mohamed se consagró campeón con el América, y en el viejo continente el Atlético de Madrid de Simeone, no deja de sorprender a propios y ajenos, realizando la mejor campaña de la historia del club colchonero.


Ya en el torneo doméstico y a pesar de los eternos problemas financieros y la falta de proyectos a mediano y largo plazo. Contamos con grandes promesas en la dirección técnica. Gallardo en River, Arruabarrena en Boca, los “Mellis” en Lanus, Almeyda en Banfield y Diego Cocca en Racing han sabido cosechar éxitos e imponer sus estilos propios.


Ahora lo cabe es preguntarnos, ¿A qué se debe este éxito de los entrenadores argentinos? Algunos consideran este éxito de los entrenadores argentinos, a la capacidad de motivación. Otros creen que se trata solo de estrategia. Lo cierto es que en el continente y en menor medida en Europa, la dirección técnica argentina es sinónimo de éxito. 

martes, 31 de marzo de 2015

Cipayos Futbolisticos


Marzo de 2015, siete meses después, definitivamente estoy en condiciones de decir que la herida no cierra, ni cerrará en el corto plazo. Ni los campeonatos sub 20 en Uruguay, ni cuatro hipotéticas Libertadores consecutivas  con River, ni la Copa América, ni los feriados largos, ni los precios cuidados, ni una medalla olímpica en Brasil, podrán cicatrizar esa final perdida con Alemania aquel domingo 13 de Julio de 2014 en el Maracaná.

Pasan y pasan los meses y la sensación sigue siendo la misma, está intacta, fresca, presente y cuando uno lentamente se olvida de aquel fatídico día, de repente algún protagonista ya sea del vencedor o del lado vencido declara algo que me remonta a esa tarde. Si no es Goetze es Palacio, si no es Messi es Kroos, si no es Mascherano es Higuain…


No alcanza, no es suficiente,  el penal atajado a Gigliotti y la Recopa, son sólo unas simples dosis de morfina de esta tristeza que me acompañará por el resto de mi vida.

Esta sensación de tristeza es tan profunda que cada vez que veo la camiseta azul alternativa de la selección, me genera un vacío y un malestar en el estómago que solo se diluye pensando en la letra de alguna canción noventosa  preferentemente de los Parchis o Azúcar Moreno.

Es como la muerte de un familiar de segundo grado, es hasta incluso peor que el descenso, porque esa es la gran diferencia entre una temporada con el club de tus amores y un Mundial, mientras que en un torneo doméstico te recuperás de los traspiés en un año, el mundial te da revancha cuatro años después.

Ya no me interesa la consagración profesional, la salud, el auto, la formación de una familia, solo le pido a Dios, Ala, Sai Ba Ba, Ganesha o Kung Lao, la posibilidad de ver a Argentina Campeona del mundo. No debe existir placer más grande que ese, ya que tu país estaría en la cima del deporte más importante del Universo durante cuatro años. Hay cosas que llegan solas con el paso del tiempo, el primer amor, un trabajo reconfortante, un hijo, la casa, el viaje a Disney para ver a Goofy , un logro personal,  todo eso es parte de la vida, las buenas y las malas son en sí hechos de nuestra experiencia en este mundo. En mayor o menor medida todo llega, en distintas intensidades y contextos, todo está ahí dando vueltas a punto de caer o posponerse, pero un mundial no.


El mano a mano de Higuain, el sombrerito fallido de Palacio, la de Messi contra el palo, son como los Flashbacks de Rocky cuando vuelve de Rusia tras la pelea con Drago, los recuerdos de Ashton Kutcher en el Efecto Mariposa o los tatuajes en Memento.

Y sigue, sigue y seguirá hasta Rusia 2018 o Qatar 2022.  Permanece, se retuerce, y se acrecienta como una enfermedad terminal cuya única cura es que algún capitán representante de la selección nacional levante esa copa, maldito trofeo que le da la razón de existir a muchos, incluido este descerebrado que escribe. Pero, el motivo de este artículo no está basado en hacer una catarsis pública ni mucho menos en revelar los más oscuros y mediocres pensamientos de mi psiquis.

Hoy quiero expresar mi indignación hacia aquellos cipayos, pero no los de índole política, económica o burocrática que vendieron el país. Desafortunadamente se ha escrito mucho de ellos desde la época de las invasiones inglesas hasta nuestros días. La razón por la cual escribo estos párrafos es para expresar mi profunda indignación hacia aquellas personas que denominó como  “Cipayos futbolísticos”.

Tras ausentarme del país durante casi tres años, volví del viejo continente con un espíritu de argentinidad renovado, potenciado, inmenso, que me hace ver todo bien.  Es por esa circunstancia que pienso que estamos en el país más grandioso del mundo. No me importa si los choferes del 71 nunca sonríen, si el pibe del kiosco se hace la América cobrándote ilegalmente un peso por la recarga de la Sube, si el Clight Manzana deliciosa aumenta cada semana o si el santiagueño de la esquina se divierte como nene en pelotero hablándote de la sección policiales. Esto no me afecta, ya que veo todo color de rosa, perfecto, maravilloso, como si estuviera en una luna de miel mental. Pero, el problema no es lo que acabo de describir, lo que me entristece es la falta de sentido de pertenencia de muchos personajes urbanos que utilizan la camiseta de Alemania para pasearse por la calle.

No lo puedo concebir, no me entra en la testa, lo veo inadmisible ya que es inclusive peor que vestirse con una casaca de Inglaterra. Al menos a los británicos los tenemos de nietos en el futbol,  ¿pero Alemania? , ¿la misma que nos dejó afuera en tres mundiales seguidos?, ¿la misma que nos robó en el 90?, ¿la misma que se burló de nosotros en los festejos de su último mundial?. Es tan inexplicable y burdo como si viese a alguien usando una camiseta con la insignia “Keep Calm and Support Margaret Tatcher”.


Todo comenzó un día cuando me dirigía hacia el barrio porteño de San Telmo. Previo pasó por el Microcentro me crucé con un joven de unos quince años que lucía una camiseta blanca de Alemania. Sus números estaban muy desgastados, estimo que por el frecuente uso de la misma. Inicialmente me ofusqué un poco, pero, teniendo en cuenta su prematura edad y su obvia falta de contextualización me apiade internamente de él. Continúe rumbo hacia el barrio empedrado, con una mueca que se esfumó con el paso de los minutos.


Una semana después, ya asimilado el shock de ver la camiseta de Ozil en el microcentro, me topé en el barrio porteño de Almagro con un señor de unos treinta años que estaba paseando a su hijo con la misma casaca que utilizo Alemania en la final del año pasado.  No lo podía creer, sentí una gran decepción ante mis ojos, pensé que ya no era una casualidad, ya no era uno, eran dos las personas que tenían entre sus pertenencias la camiseta teutona. La misma que debería ser prohibida y vetada del acceso al público local. El caso aislado comenzaba a hacerse tendencia, silenciosa, pero tendencia al fin.


Continúe a paso firme hacia la parada del gran y contundente 15, Ramal Benavidez. Me senté en el fondo. Necesitaba aire fresco para comprender tamaña traición a nuestros colores. Pasaban los minutos y el siempre efectivo y veloz 15 arribaba a las inmediaciones del puente Saavedra. Ya había pasado el temblor, ya empezaba a comprender que esta tendencia silenciosa, no era más que una consecuencia de los metamensajes de los medios masivos, y que aquellas dos personas no eran más que víctimas del bombardeo mediático ejecutado por las súper potencias occidentales.

Chomsky, Laclau y Galeano me consolaban en mi pequeño rincón del transporte público y me hacían entender que nada es casual. La calma volvió, atrás quedó ese mal momento que me tocó vivir en el barrio de Alfonsina Storni, hasta que nuevamente  y pocos a metros de distancia de mi asiento apareció otro cipayo futbolístico con la indumentaria alemana. Tras decir “3,50” se sentó en el primer asiento para embarazadas y discapacitados vistiendo el uniforme germano de la edición “Eurocopa 2008”. Ya no era una cuestión de clase social, ubicación geográfica o ascendencia étnica.  Esa camiseta de por entonces tres estrellas (hoy cuatro) comenzaba a ser protagonista de mi cotidianeidad porteño-bonaerense. Flores, Almagro, Vicente Lopez, Puente Saavedra, el Microcentro entre tantos otros lugares eran testigos de esa traición a nuestros colores, a nuestra historia, a nuestros próceres que tanto lucharon por poner en alto nuestra bandera.


Los símbolos de la selección alemana están en todos lados, en un bolso, en un pantalón corto, en una carcasa de celular e incluso en una estampa con el nombre de Klose, quien nos viene haciendo servicio completo desde hace varios mundiales.

Para finalizar, quiero aclarar que no es mi intención estigmatizar a esas personas que se pasean alegremente con los colores de la selección que nos arrebató tantas alegrías. Pero, no me gustaría pensar que como argentinos nos estamos convirtiendo en cipayos culturales, no solo en lo socioeconómico sino ahora también en lo folclórico. Somos una potencia en materia futbolística como en tantas otras disciplinas, es por eso que me pregunto, el porqué de la admiración encubierta hacia otros colores que no tienen nada que ver con nuestro ADN social.


El paso del tiempo y mis conclusiones, me llevarán a determinar el porqué de este fenómeno que no parece detenerse y no discierne entre edad, condición social, status económico o ubicación geográfica. No en vano dijo alguna vez, Arturo Jauretche: “Si malo es el gringo que nos compra peor es el criollo que nos  vende”.