martes, 26 de mayo de 2015

Scioli y la muerte de la meritocracia


Desde la infancia hasta mis todavía veintiocho, siempre que se acerca un nuevo cambio de gobierno, se me genera  un espíritu de esperanza e ilusión respecto a los rumbos de la nación. Puede ser que sea por inocencia cívica o por simple curiosidad ciudadana, lo cierto es, que una nueva gestión al mando de los destinos del país no es indiferente a mi persona.

La historia contemporánea en “líneas generales” me ha defraudado. De la Rua con el fin de la fiesta menemista, Duhalde con su Argentina condenada al éxito y Néstor con su “país en serio”, fueron uno de los tantos lemas de campaña que forman parte de mi colección de frustraciones políticas.

A diferencia de las anteriores campañas, en este año de vientos de cambio, mis expectativas e ilusiones sobre el futuro cercano son prácticamente nulas. Dicho sentimiento pesimista y sombrío, está basado en la altísima intención de voto del candidato, oficialista-opositor-progre-conservador, Daniel Osvaldo Scioli.

Resulta tragicómico, que un candidato sin ideología, carente de propuestas e ideas, amigo de dios y del diablo, con una gestión provincial desastrosa, tenga una popularidad cercana al 40%.

Ya no hacen falta gestión, valores y convicciones políticas para ser presidente, hoy con ser amigo de todos y resistir los embates de propios y ajenos ya es suficiente para calzarse la banda presidencial.



Si partimos de la base que el próximo presidente será Macri, Scioli, Massa o Randazzo, paradójicamente el mejor posicionado en las encuestas es Scioli, quien carece de gestión alguna en la provincia de Buenos Aires, aunque vale recordar que todos los candidatos tienen sus pros y sus contras en la administración de cargos públicos.

Macri, que a pesar de tener una ciudad dividida a la italiana entre un norte cada vez más rico y un sur cada vez más pobre, tiene entre sus palmares, la exitosa gestión como presidente de Boca. A nivel político la creación de la policía metropolitana, el metrobus, la lavada de cara de la ciudad y un sistema educativo deficitario pero aprueba de paros docentes avalan su gestión porteña.

Massa - como intendente de Tigre - revalorizó la ciudad, la convirtió en un destino turístico por excelencia sin olvidar su gestión en la ANSES que actualmente es la gallina de los huevos de oro del estado.

Randazzo - con el apoyo del ejecutivo- realizó la inversión ferroviaria más importante de los últimos 50 años y reformó magistralmente el sistema de renovación de documentos y pasaportes que de seis meses de espera pasó a solo cuarenta y ocho horas de trámite.

Por otro lado dentro de los pergaminos de Scioli, en la provincia de Buenos Aires podemos destacar, el estado holocaustico de las rutas, la incesante inseguridad, los astronómicos impuestos provinciales, la falta de inversión en infraestructura anti-inundaciones y las maratónicas paritarias docentes.



Es aquí, donde radica mi pesimismo de cara a lo que viene, en saber que la población está dispuesta a otorgarle los destinos de nuestro país a una persona híbrida en lo ideológico y carente de gestión.  

La justificación que uno puede llegar a encontrar a este inexplicable fenómeno, es la protección mediática que el ex motonauta posee por parte de todos los medios de comunicación. Clarín, Tiempo Argentino, La Nación, Ámbito Financiero y hasta Página 12, blindan al gobernador bonaerense de toda crítica negativa.

Para pasar todo esto en limpio y que usted no se mareé, lamento decirle que Scioli será el próximo presidente de la nación, ya que es el único candidato que garantiza el actual Statu Quo: Buena relación con Clarín, kirchneristas de todos los signos manteniendo sus puestos publicos y un peronismo federal con más protagonismo. En síntesis, todos felices.

Resta preguntarse el rol de Cristina en lo que viene y si realmente Scioli es continuidad o simplemente un mal menor. ¿Si el candidato es el “Proyecto” como aboga el kirchnerismo actualmente, por qué CFK no se inclina de una vez por todas por Randazzo? La razón es que una hipotética derrota de Randazzo contra Scioli en las PASO, sería un duro golpe político para la primera mandataria ya que no hay nadie más emparentado con CFK que el chivilcoyano.



El Frente para la Victoria seguirá en el poder, esta vez con un hombre surgido del menemismo, y con pasado Duhaldista. Ya lo dice el lema del “Frente para la victoria”… la victoria por sobre todas las cosas.

domingo, 17 de mayo de 2015

Economia 2016




Sorpresivamente en la recta final hacia las elecciones ejecutivas, donde el Sciokirchnerismo está despegándose cada vez más de Massa y Macri, las finanzas argentinas por primera vez en décadas están gozando de un cierto aire de “estabilidad” en las vísperas de un nuevo gobierno.

Una desocupación baja, una inflación relativamente controlada, un colchón de reservas cercano a los treinta mil millones de dólares y un dólar calmo, provocan que la sociedad actualmente esté dispuesta a continuar post diciembre con el “Frente para la Victoria” en el poder.

Según la consultora Analogías de Analía del Franco, el 65 por ciento de los argentinos tiene para este año expectativas económicas positivas. Esto significa, palabras más palabras menos, que el FPV tiene el camino allanado hacia octubre a no ser que ocurra una debacle económica.

¿Realmente estamos tan bien? Lamentablemente, esta calma financiera no es garantía de tiempos mejores ya que detrás de este sosiego hay una caja de Pandora que deberá ser abierta por el próximo presidente. El problema principalmente radica en que la economía argentina, al igual que a finales de la década del 90, está viviendo una especie de burbuja cambiaria que puede llegar a perjudicar notablemente la industria nacional y el empleo si no se cambia el rumbo en el corto plazo.

Si bien el fin del ciclo menemista en comparación con el kirchnerista tienen en común el debate sobre qué hacer con el tipo de cambio, los niveles de desocupación y pobreza en 1999 estaban por las nubes en comparación con los actuales. Al mismo tiempo no sería descabellado acertar que este dólar a 9 pesos es igual de ficticio que el “1 a 1” de la “Convertibilidad”.

Argentina se ha vuelto un país muy caro, no solo para los propios sino también para los turistas de cualquier parte del mundo. En líneas generales, (con excepción de transporte y vivienda) nuestra nación en el día a día, es más cara (en dólares o euros) que la mayoría de los países de nuestro continente e inclusive los de la Comunidad Europea.

¿Cómo puede ser que en un país productor de alimentos y lácteos como la Argentina, se pague el litro de leche a 13 pesos (un euro blue) cuando en España se puede acceder a lo mismo a mitad de precio? ¿A quién le entra en la cabeza pagar una pinta de cerveza en Recoleta 130 pesos (8 libras esterlinas) cuando por la mitad se puede conseguir lo mismo a metros del Big Ben en Londres?

Tecnología, indumentaria, alimentos, telefonía móvil, automóviles. Todo en Argentina se ha vuelto extremadamente caro. Basta con ver a cientos de argentinos yendo a Chile a comprar LEDS o celulares que cuestan hasta tres veces menos o a la clase media yéndose de tour de compras hasta Europa con todo el gasto que esto conlleva.

El peso argentino está más sobrevalorado que Gago en Boca, y esto se debe a que en los últimos años el dólar oficial no se adecuo al ritmo inflacionario, provocando un estancamiento del tipo de cambio en comparación al alza de precios.

En tiempos donde las potencias económicas como la Unión Europea y el Brasil deciden devaluar para generar mayor competitividad cambiaria, el peso argentino se revalúa cada día más provocando un efecto negativo en dos sectores clave de la economía argentina: el turismo y las exportaciones. A esto, hay que agregarle la abrupta caída de los comodities internacionales como la soja que hoy se encuentra cercano a los 360 dólares la tonelada, muy lejos de los 650 dólares de hace tres años.

Los economistas de la oposición y del sciolismo saben que CFK no realizará cambios antes de diciembre en materia económica, debido al efecto negativo que ésto podría acarrear en su imagen. Dicho contexto de cara al 2016, obliga al próximo primer mandatario a enfrentar problemáticas como el cepo cambiario, el déficit fiscal, los fondos buitres y el tipo de cambio atrasado.

Sin duda, el mayor desafío será generar una economía competitiva, es decir, devaluar. El mayor dilema de los economistas en la actualidad es cómo depreciar el peso sin generar un brote inflacionario si de por sí la inflación actual con un dólar congelado ronda el 30 % anual.

Lo cierto es que quien asuma tendrá que tener una espalda gigante para eliminar los desmedidos subsidios, lo que implicaría que las tarifas de servicios públicos se multipliquen hasta cuatro veces afectando a gran parte de la población. El sistema de distribución de subsidios en la Argentina es tan ridículo como injusto. ¿Sabía usted que en promedio un vecino de Palermo o Las cañitas paga menos electricidad que un habitante del Chaco?

Lo hecho, hecho esta y quien sea que asuma deberá de modo gradual o de un saque poner en forma las finanzas argentinas que de no ser así se vendrán años de auténticas vacas esbeltas.