martes, 30 de junio de 2015

Siete goles, siete historias





La semana pasada se han cumplido veinticinco años de uno de los goles más importantes de la historia de la selección argentina en copas del mundo. Lamentablemente, por una cuestión cronológica no tuve la suerte de ser testigo consciente de aquel gol del “Cani” a Taffarel en el mundial de Italia 90 ya que sólo tenía tres años y nueve meses de vida. 

Según cuentan los testigos televisivos y radiales de aquel partido en Turin, dicho gol está entre los más celebrados de la Patria futbolera argentina, casi al mismo nivel del tanto del Diego a los ingleses en México 86. 

Ahora bien, si partimos de la base de que un gol de por sí lleva una carga emotiva condicionada por el contexto, la previa, el desarrollo del partido y la rivalidad con el adversario, el tanto de Caniggia a Brasil es amplio merecedor de un podio en el imaginario colectivo futbolero.

Redes sociales, radios, canales de TV y otros medios se han hecho eco de las bodas de plata del gol que dio nacimiento al hit “Decime que se siente”. 

Lo curioso y llamativo con respecto a este acontecimiento, es la relevancia del mismo por sobre otros momentos futbolísticos ampliamente más importantes que un gol en octavos de final.

¿Es más importante un gol en octavos de Mundial, que el tanto de Kempes a los holandeses? ¿Por qué no hay efemérides o rebote mediático del gol de Burruchaga a Alemania en la final del 86? 

Dicha particularidad futbolera me hizo entender que la instancia, el minuto y el desenlace del partido no siempre son determinantes a la hora de liberar este orgasmo futbolero, y que en mi caso personal, la alegría pueda llegar a producirse sin la Selección o River como principales protagonistas. 

Estos son los 7 goles que más festejé en mi vida:

7 - Viafara a Boca



Mediados de 2004, en mi último año del secundario, solo tenía dos cosas en mente “Bariló, Bariló” y que Boca deje de ganar de una vez por todas. “Boca campeón de América”,”Boca campeón del Mundo”, estaba cansado de “Boquita”, y a este sentimiento Antixeneize se le sumaba la histórica derrota de la Libertadores en semifinales por penales en un Monumental con setenta mil hinchas de River y sin público visitante. 

Boca estaba en la final de la Libertadores, y todos los caminos conducían a otra corona internacional, otra vez Japón, otra vez “Boquita” en la cima del mundo, y otra vez naturalmente ... las gastadas. Afortunadamente, para mí por entonces sentimiento antiboca, el equipo liderado por Bianchi, perdió por penales la final de la Libertadores ante un desconocido y subestimado, Once Caldas de Colombia. 

Jhon Viafara fué quien desató con un bombazo de afuera del área mi alegría momentánea, previa a la definición por penales que tendría como héroe al arquero Juan Carlos Henao.

6 - Trezeguet a A Brown



Ocho años después del gol de Viafara a Boca, mi situación personal me coloca en la capital del capitalismo, Londres. Sin TV, lejos de la familia, los afectos, y con una conexión a internet paupérrima, la vida me demuestra que lo más impensado puede llegar a hacerse realidad: ver un partido de River jugando en el Nacional B nada menos que en la capital de Inglaterra. 

Después de un primer tiempo para el olvido como en casi toda la “Operación retorno”, Trezeguet después de haber marcado un gol dos metros adelantado, convirtió a minutos del final uno de los goles más dramáticos de mi vida como hincha de River. Estábamos en la A ISABEL!

5 - Maradona a Grecia



El mundial de EE.UU 94 marcó el inicio de mi relación masoquista con la selección argentina. Con apenas siete años, no entendía mucho de fútbol (tampoco hoy), pero veía a todo el mundo hablando del equipo de Basile, de la puesta a punto del Diego, del Bati y de ese medio campo maravilloso conformado por Redondo, Simeone y el “10”. Ver a Maradona entrenando en la Pampa a lo Rocky Balboa en Rusia y observarlo hacer jueguitos con una pelota de Ping Pong, me provocaba una ilusión infinita a pesar de ni siquiera saber quién o qué era Maradona en esos tiempos.

El tiki-tiki en el borde del área y el cañonazo al ángulo del “Pelusa” causaron en mí una especie de asombro con mezcla de algarabía. Ahí, estaba él, la leyenda viva, el héroe del que todo el mundo hablaba maravillas, convirtiendo un gol en su vuelta a las copas del mundo. Desgraciadamente, la FIFA y la maldita efedrina nos dejaron sin capitán, ni mundial.

4 -Sami Ckoufur a Boca



2001, crisis, caos, corralito, represión y un estallido social sin precedentes se situaban en los alrededores de la turbulenta realidad argentina. El pueblo necesitaba una alegría. Y para variar, ahí estaba “Boquita” nuevamente en Japón. 

Después de otra interminable clase de Matemática, con Pitágoras y los catetos como protagonistas, el colegio técnico de mi Charata se paralizaba en sus actividades para dar inicio a la visualización de la Final Intercontinental entre Boca y el Bayern.

Luego de un empate donde alemanes y argentinos no se sacaron demasiadas ventajas, consideré que debía tomar la decisión de retirarme del aula mayor donde se transmitía el partido tras recibir insultos, agravios y agresiones de la parcialidad boquense hacia mi persona debido a mi efímero apoyo al equipo alemán.

Corrí a toda prisa hasta el kiosco del colegio, para ver la prórroga. Corner para el equipo de Munich, carambola en el área. Gol de Ckoufur. Por primera y única vez me ratié del cole y fuí hasta mi casa ubicada a menos de 300 metros del establecimiento. Entré a mi habitación y sin pensarlo dos veces abrí mi cajón porta pirotecnia. Tronadores, triangulitos, rompe portones y petardos b-52 que tenían como fin ser detonados en Navidad y año nuevo, cumplíeron su propósito con un mes de antelación. 

3 – Maxi a Holanda



¿Qué decir de este gol? No sé si algún día tendré la posibilidad de ver una definición por penales de tal envergadura. El relato habla por sí mismo. Sobran las palabras.

2 – Di Maria a Suiza



Martes 1 de Julio de 2014. Argentina había jugado una zona de grupos, horrible. El miedo al ya acostumbrado papelón con la selección estaba siempre a la vuelta de la esquina. Los suizos no dejaban entrar ni un grupo comando Swat. Palacio la roba en el medio del campo, el ex Boca (era por abajo), se la da a Messi que tras realizar una jugada maradoniana, deja a Di Maria con perfil invertido frente a Benaglio. Este fue el gol que más celebré en mi vida con la selección argentina. Lágrimas, insultos al aire, golpes a los almohadones del futon, provocaron asombro y estupor entre mis compañeros ingleses que consideraban al futbol "Just a game".

1 – Nasuti a Boca



Y si ... es lo que hay. El gol que más celebré en mi vida no tuvo un final feliz. Son las cosas del futbol, por eso , este deporte es único e inigualable. Nada tiene lógica

Semifinales de la Copa Libertadores del 2004, River vs Boca, partido de vuelta. El gol de Palermo seguía presente en la memoria de los hinchas millonarios que lo habían sufrido cuatro años antes. Era el momento de tomarse revancha y nada menos que en el Monumental con un pleno de hinchas riverplatenses. La semana previa había sido muy difícil. Nervios, sueños premonitorios, sudoración en las manos fueron algunos de los síntomas que dicho encuentro me provocaba.

El partido de comienzo a fin tuvo todos los ingredientes de un thriller de David Fincher . Expulsiones, goles, lesiones, incidentes, peleas, insultos, parates. El encuentro caía en un terreno llano donde nadie quería arriesgar y los penales eran el mejor negocio entre ambos cuadros. De repente, una jugada aislada de Cángele por la izquierda deja a Tevez frente a Lux que la clava en un costado. Fue el baldazo de agua fría mas grande de mi carrera como hincha, casi al mismo nivel del gol de Goetze. No tenía fuerzas, mi tristeza y desilusión fueron tremendas en ese momento.

A minutos del final un tiro libre de Cavenaghi, que pasó por todas las piernas presentes en el área de Boca, recae increibilemente en el juvenil Nasuti que con más suerte que eficacia descolocó al "Pato" Abbondanzieri.

Nunca grité tanto un gol en toda mi vida, la sensación de volver de las cenizas cuando todo estaba perdido fue una sensación que de sólo recordarlo se me eriza la piel. Lloré, grite e incluso me abrace con mi hermana que con solo trece años me estaba acompañando en ese partido y que sin saber de futbol me pregunto "¿Salieron campeones ? ". 

A más de una década de aquella conquista en el Monumental, ni el penal fallado por Maxi López ni la incapacidad de Lux para adivinar los disparos, borrarán de mi memoria, el éxtasis futbolero más importante de toda mi vida. Eternamente gracias "Tano"

jueves, 11 de junio de 2015

Sin excusas

La Copa América, para el hincha argentino, es ese típico torneo que se lamenta cuando se pierde, pero, que se menosprecia cuando se gana. No obstante, a pesar del histórico y exigente paladar negro argentino, hace veintidós años que no se consigue este trofeo intercontinental que, hoy por hoy, ante la falta de éxitos de la mayor cobra una relevancia sin precedentes.


4 de Julio de 1993, final de la Copa América de Ecuador, Argentina 1 - México 1, corrida memorable de un joven Simeone que lucía una atípica 10 en la espalda, saque lateral luego de tocar en un defensor mexicano, Batistuta frente a Jorge Campos … GOL. Argentina, así, obtenía su segunda Copa América consecutiva frente a la revelación del torneo.

Ni el más pesimista fanático de la albiceleste hubiese pensado que por ese entonces la subcampeona del mundo y bicampeona de América, veintidós años después seguiría en blanco a pesar de haber llegado a una final de mundial nada menos que en Brasil.

La mano de Tulio en el 95, los peruanos en el 97, Rivaldo en el 99, el miedo a jugar en Colombia en 2001, Adriano en el 2004, la mala tarde del 2007 y la inoperancia de Batista en 2011 sumado a las frustraciones mundialistas, han formado una bola de nieve gigante que puede llegar a colmar por un buen tiempo la paciencia del exitista público local.


Dos medallas de Oro y cinco mundiales Sub 20, logró el futbol argentino desde aquel título en Guayaquil hasta la fecha, a pesar de ello, la patria futbolera sigue exigiendo el título con la mayor de una vez por todas.

El hincha argentino demanda por historia y por materia prima. Resultaría inconcebible nuevamente un fracaso a nivel internacional, con un equipo conformado por Messi ( el mejor futbolista de todos los tiempos) , Agüero (goleador de la liga inglesa), Pastore (según Cantona el mejor del  planeta), Mascherano (figura destacada del Barcelona), Zabaleta (amo y señor del City), Otamendi (figura central del Valencia) y Di Maria entre tantos cracks.

La sensación de “ahora o nunca” o “ganen algo” está fuertemente instaurada en el público argentino, que si bien hoy está viviendo una relación primaveral con la bicampeona del mundo después del digno Mundial de Brasil, un nuevo fracaso internacional podría marcar un barajar y dar de nuevo similar al post ciclo Batista, no sólo en lo estrictamente deportivo sino también en lo institucional.

Superclásicos suspendidos, jugadores muertos en las canchas por falta de infraestructura, barrabravas dueños de los clubes, entidades fundidas, partidos a puertas cerradas, deudas con los futbolistas, arbitrajes paupérrimos, desorden institucional, dirigentes implicados en casos de corrupción internacional, reventas de entradas, entre otras problemáticas conforman un coctel explosivo que podría alcanzar su punto de ebullición si la mayor no se alza con el trofeo sudamericano.

No hay grises en el futuro más próximo de la selección y de la AFA. O se gana la Copa América y se afronta todo lo que viene con la tranquilidad del título obtenido en la mayor después de dos décadas y renace un espíritu de pertenencia con el combinado local rumbo al mundial 2018 o el fantasma de los estadios vacíos en las eliminatorias y la indiferencia del público futbolero será nuevamente una realidad como en los tiempos de Basile.


Martino tendrá la responsabilidad de comandar esta selección de súper estrellas hacia la decimoquinta copa América de la AFA, dicha tarea para el ex DT del Barcelona no será fácil ya que tendrá que afrontar la Copa América más competitiva de todos los tiempos.

A contramarcha de la historia donde Brasil, Argentina y Uruguay se repartían la torta a gusto y piacere en las competencias internacionales sudamericanas, esta copa América contara con nuevas potencias emergentes como Chile y Colombia  que intentaran colarse entre los eternos protagonistas.


Argentina encarará la Copa América con sed de revancha por lo ocurrido en Brasil donde la gloria estuvo muy cerca.  Estarán los mejores en su mejor momento comandados por un técnico con experiencia internacional en este tipo de torneos. Hay equipo, hay cuerpo técnico y por sobre todas las cosas hay hambre de gloria, muchachos este año… sin excusas…