La Copa América, para el hincha argentino, es ese típico
torneo que se lamenta cuando se pierde, pero, que se menosprecia cuando se
gana. No obstante, a pesar del histórico y exigente paladar negro argentino,
hace veintidós años que no se consigue este trofeo intercontinental que, hoy por
hoy, ante la falta de éxitos de la mayor cobra una relevancia sin precedentes.
4 de Julio de 1993, final de la Copa América de Ecuador, Argentina
1 - México 1, corrida memorable de un joven Simeone que lucía una atípica 10 en
la espalda, saque lateral luego de tocar en un defensor mexicano, Batistuta
frente a Jorge Campos … GOL. Argentina, así, obtenía su segunda Copa América consecutiva
frente a la revelación del torneo.
Ni el más pesimista fanático de la albiceleste hubiese
pensado que por ese entonces la subcampeona del mundo y bicampeona de América,
veintidós años después seguiría en blanco a pesar de haber llegado a una final
de mundial nada menos que en Brasil.
La mano de Tulio en el 95, los peruanos en el 97, Rivaldo en
el 99, el miedo a jugar en Colombia en 2001, Adriano en el 2004, la mala tarde
del 2007 y la inoperancia de Batista en 2011 sumado a las frustraciones
mundialistas, han formado una bola de nieve gigante que puede llegar a colmar
por un buen tiempo la paciencia del exitista público local.
Dos medallas de Oro y cinco mundiales Sub 20, logró el
futbol argentino desde aquel título en Guayaquil hasta la fecha, a pesar de
ello, la patria futbolera sigue exigiendo el título con la mayor de una vez por
todas.
El hincha argentino demanda por historia y por materia
prima. Resultaría inconcebible nuevamente un fracaso a nivel internacional, con
un equipo conformado por Messi ( el mejor futbolista de todos los tiempos) ,
Agüero (goleador de la liga inglesa), Pastore (según Cantona el mejor del planeta), Mascherano (figura destacada del
Barcelona), Zabaleta (amo y señor del City), Otamendi (figura central del
Valencia) y Di Maria entre tantos cracks.
La sensación de “ahora o nunca” o “ganen algo” está fuertemente
instaurada en el público argentino, que si bien hoy está viviendo una relación
primaveral con la bicampeona del mundo después del digno Mundial de Brasil, un
nuevo fracaso internacional podría marcar un barajar y dar de nuevo similar al
post ciclo Batista, no sólo en lo estrictamente deportivo sino también en lo
institucional.
Superclásicos suspendidos, jugadores muertos en las canchas
por falta de infraestructura, barrabravas dueños de los clubes, entidades
fundidas, partidos a puertas cerradas, deudas con los futbolistas, arbitrajes
paupérrimos, desorden institucional, dirigentes implicados en casos de
corrupción internacional, reventas de entradas, entre otras problemáticas
conforman un coctel explosivo que podría alcanzar su punto de ebullición si la
mayor no se alza con el trofeo sudamericano.
No hay grises en el futuro más próximo de la selección y de la
AFA. O se gana la Copa América y se afronta todo lo que viene con la
tranquilidad del título obtenido en la mayor después de dos décadas y renace un
espíritu de pertenencia con el combinado local rumbo al mundial 2018 o el
fantasma de los estadios vacíos en las eliminatorias y la indiferencia del público
futbolero será nuevamente una realidad como en los tiempos de Basile.
Martino tendrá la responsabilidad de comandar esta selección
de súper estrellas hacia la decimoquinta copa América de la AFA, dicha tarea
para el ex DT del Barcelona no será fácil ya que tendrá que afrontar la Copa
América más competitiva de todos los tiempos.
A contramarcha de la historia donde Brasil, Argentina y
Uruguay se repartían la torta a gusto y piacere en las competencias
internacionales sudamericanas, esta copa América contara con nuevas potencias
emergentes como Chile y Colombia que
intentaran colarse entre los eternos protagonistas.
Argentina encarará la Copa América con sed de revancha por
lo ocurrido en Brasil donde la gloria estuvo muy cerca. Estarán los mejores en su mejor momento comandados
por un técnico con experiencia internacional en este tipo de torneos. Hay
equipo, hay cuerpo técnico y por sobre todas las cosas hay hambre de gloria,
muchachos este año… sin excusas…
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