lunes, 30 de marzo de 2015

Massa de cara a las presidenciales

¿Más o menos?


En las últimas semanas, tras concretarse el tan inesperado como temido acuerdo UCR - PRO, el intendente de Tigre sufrió de manera repentina una significativa baja en la intención de voto de acuerdo a la mayoría de las encuestadoras entre las que se encuentran la de Ricardo Rouvier y Poliarquía que lo ubican tercero detrás de Scioli y Macri.

El mapa político y electoral argentino es tan variable y cambiante como la política misma. Es por eso, que hablar de polarización es muy repentino si tomamos en cuenta que el ex jefe de gabinete que hoy tiene un promedio de voto cercano al 20 %, hace 3 meses se ubicaba al tope de las encuestas con un 30 %.


Para hacer un poco de memoria y situarnos en tiempo y espacio, es necesario saber que en la política Argentina, siete meses es una eternidad, lo que en cualquier otro país equivaldría a años en la misma circunstancia. Sin embargo, todo puede darse vuelta en el momento menos pensado. Recordemos, por ejemplo, que tras la renuncia de Fernando de la Rua en 2001, el presidenciable con mayor intención de votos era el por entonces gobernador bonaerense, Carlos Ruckauf, quien meses más tarde se bajaría de la candidatura por falta de popularidad.

Pero, ¿Cómo explicar la baja de intención de voto en un candidato que hasta hace poco era el niño mimado de todos los medios opositores y hasta Estados Unidos? Este fenómeno no es una regla de tres simple que se explica en dos pasos, la realidad indica que el electorado tiende a depositar su confianza en la persona que más solidez transmita no sólo en lo discursivo sino también en la capacidad del aspirante en la construcción de un espacio político.

Es aquí, justamente, donde el ex titular del ANSES falló. Veamos el caso de Macri quien por un lado formó bloques con la UCR, Elisa Carrio, Carlos Reutemann y Luis Juez, mientras que el líder del Frente Renovador perdió a dos de sus piezas clave del conurbano como son Martin Insaurralde y el intedente de Escobar, Sandro Guzman. Como si esto no fuera suficiente para la caída de imagen del tigrense, las incorporaciones del mercado de pases político del Frente Renovador han sido no menos que erróneas al incluir personajes desgastados y devaluados de la política actual como, Gerardo Morales, Francisco de Narvaez  ¡pobre Giustozzi! , Mónica López y Guillermo Nielsen en la ciudad de Buenos Aires.

El objetivo principal del Frente Renovador de cara a lo que viene en la carrera presidencial será básicamente mantener la estructura bonaerense, ya que el 40 % del padrón electoral se concentra en la provincia de Buenos Aires y tanto Massa como sus allegados tienen todas las herramientas para solidificar esa estructura siempre y cuando los “barones del conurbano” no le suelten la mano ante la disminución de popularidad. Aquí, es donde se encuentran las claves de la campaña de Massa, en mantener felices y cerca a los siempre cambiantes y ambivalentes caudillos de la provincia y en bloquear el avance de Macri en la misma (Cariglino) y de Scioli (Insauralde y Guzman).

Otro de los factores que han perjudicado la imagen pública de Massa en los últimos meses fueron las exageradas burlas a su spot publicitario denominado en las redes sociales como “Tajai” donde todos los medios incluyendo al mismísimo Tinelli se mofaron de su forma de hablar y gesticular.

A ésto también hay que sumar la sorpresiva inmunidad mediática de Daniel Scioli, que parece paradójicamente estar protegido por el grupo Clarín y al intento desesperado de la prensa en general de crispar al electorado con un escenario de blanco o negro sin chances para los grises. El ex jefe de gabinete, hoy, mantiene una imagen pública de kirchnerista arrepentido y es en este punto donde corre con desventaja con Mauricio Macri.

Massa ha sabido capitalizar en sus discursos y propuestas que los problemas que más afligen a la sociedad argentina son la Inflación y la inseguridad. Estos dos aspectos son constantemente citados por el tigrense como los temas más urgentes a resolver. De hecho es el único candidato que se atreve a declarar con marcado énfasis su plan para combatir el crimen y el narcotráfico. El problema no radica en el "que" si no en el "donde", ya que el candidato presidencial suele utilizar frecuentemente como plataforma de campaña, espacios y horarios televisivos no muy ligados a la politica en la mañana y tarde de "America 2".

Al mismo tiempo y refriéndonos al rubro económico, el Frente Renovador tiene entre sus filas a Roberto Lavagna, considerado por la sociedad como el mejor ministro de Economía de los últimos tiempos. Sin embargo el hombre que manejo las finanzas argentinas por casi cuatro años, con tasas de crecimiento del 8 % anual, inflación baja y superávit fiscal, se mantiene con un perfil bajo hasta ahora inexplicable.

Situación similar ocurre con la diputada multipremiada por su labor parlamentaria, Graciela Camaño quien tiene efímeras apariciones mediáticos en representación del Frente Renovador.

Actualmente, todas las encuestas dan como ganador a Massa en un escenario de balotaje, pero primero para que esto ocurra el bonaerense debería tener una intención de voto similar a la de unos meses atrás.  



El massismo deberá dar un golpe de timón para no perder terreno ya que la popularidad de Scioli sigue intacta y la Clase Media está inclinándose poco a poco hacia Macri. Es por este motivo que la única manera de volver al terreno de juego es mediante una sociedad con los caudillos del interior como Rodriguez Saa y Jose Manuel De la Sota ya que estos garantizan algo que el PRO carece, federalismo.

Una eventual implosión de la coalición PRO-UCR es otro de los puntos que podrían favorecer las aspiraciones de Massa, ya que no hay olvidar que Elisa Carrio ha criticado en los últimos días a Mauricio Macri, por su método de financiación y Sanz no para de ser desestimado públicamente por el ex presidente de Boca. 

En la recta final de la carrera presidencial y a pocos meses para las PASO, el camino hacia el sillón de Rivadavia seguirá su curso y por ahora son tres los candidatos que se lo disputan. En tiempos donde cada decisión es irreversible y los medios de comunicación impulsan una crispación sin medias tintas, el intendente de Tigre deberá decidir si ir por todo, refugiándose en la estructura conurbarense y ampliando su relación con el Peronismo Federal o simplemente conformarse con la provincia que no sería más que un premio consuelo para sus aspiraciones.

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